Montejaque pueblo blanco

Montejaque, municipio entre la comarca de Ronda y la gaditana Sierra de Grazalema, mira al Valle del Guadiaro desde el pie de los roquedales del Hacho. Situado al borde occidental de la provincia de Málaga, su ubicación privilegiada en un entorno natural inmejorable que se extiende por el Valle del río Guadiaro y la Sierra de Líbar, lo convierten en uno de los municipios más atractivos de la Serranía de Ronda.

Este pueblo de casas blancas parece cobijarse entre peñascos. No se descubre Montejaque hasta que nos encontramos en sus inmediaciones; de ahí el nombre ‘Montexaquez’, de raíces árabes, que significa “montaña perdida”. De los picos de esta “montaña perdida” nace una brisa que alivia los rigores del día y hace sumamente agradable la permanencia en la plaza pública, testigo fiel de los acontecimientos que suelen acaecer en la localidad.

Antes de los años sesenta, fecha de la llegada del agua corriente al municipio de Montejaque, las mujeres tenían que recorrer las empinadas callejuelas del pueblo para ir a la fuente pública y llenar de agua sus cántaros de barro, con los que abastecían las necesidades de sus familias. Para suprimir continuos viajes a la fuente optaron por llenar dos cántaros hasta el máximo de agua, de forma que ésta no se moviera dentro y se derramara. Uno de los cántaros se colocaba encima de la cabeza, con la única protección de un pañuelo o trapo trenzado para evitar posibles heridas. El segundo recipiente se situaba en el cuadril derecho del cuerpo, aunque algunas mujeres, se atrevían incluso a transportar un tercer recipiente en el cuadril izquierdo.

En la actualidad, y con los cántaros jubilados de las tareas de transporte de agua, el recipiente ha cobrado un papel que corresponde a esa transformación que el tiempo otorga a las costumbres populares, y el cántaro es la pieza clave de este nuevo papel de juego en los festejos del municipio. En el juego el cántaro vuela por los aires en un círculo marcado en el centro de la plaza con una gran cruz y donde se colocan los equipos formados por seis o tantas personas como cántaros haya disponibles. La vasija se va pasando de unos a otros, y si ésta no se rompe, se amplían los círculos concéntricos haciendo que cada vez el juego sea más complicado. Paulatinamente se van eliminando a todas las personas a las que el cántaro se les hace añicos antes de llegarles a las manos.

Fruto del escarbar en costumbres añejas, el juego ha tomado cartas de naturaleza en el pueblo y no es raro ver en fiestas de cualquier signo,“a la gente yendo a la plaza a tirarse los cántaros a la cabeza”.

Información turística clic aquí (Artículo publicado por cortesía de la Diputación de Málaga)

Comprobar los proximos eventos en Montejaque (incluido el juego del cántaro), haciendo clic aquí.

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