El 27 de septiembre de 1934, el poeta Luis Cernuda visitó Ronda. Su dietario nos habla de las sensaciones en una ciudad permanente en el recuerdo.

“Escritos estos días pasados unas poesías. Nerviosidad. No me atrevo a tomar luminal. Y me amarga este estado. Esta tarde, un momento a solas en la habitación del hotel con el balcón abierto, sentí esa particular acuidad del aire en los primeros días otoñales; las voces, los sonidos tenían una nitidez lejana y se percibían con una nostalgia conocida mía de antaño.

Paseando por Ronda al atardecer. Los cipreses, los palacios, todo ese aire no lejano de las Cortes de Cádiz; y un cielo de color inexpresable, ni gris perla, ni plata; una sospecha de levísimo celeste que cierta fuerza blanca de la luz borraba y compensaba con su irradiación.

Comprados unos cacharros antiguos.

Por la noche, en el gran balcón del jardín, sin luna casi, todo el paisaje de montañas en sombra, parecía que me asomaba sobre el mar; el viento hacía el murmullo de las olas y la oscuridad sólo dejaba adivinar una enorme masa absorta y distante.

Nervios, nervios. Ah… ”

Luis Cernuda ( 1902-1963 )

FUENTE:

 

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